Habitantes de Panem

28 jul. 2011

Fanfic sobre la familia Mellark

Hola Sinsajitos n.n os traigo un fanfic sobre nuestros libros favoritos. Este trata sobre nuestra querida Katniss que le explica a su hija cómo eran Los Juegos Del Hambre. Espero que os guste ;D


-Mamá, ¿qué es eso de los juegos del Hambre?

La miro por un momento. Después desvío la mirada. No soy capaz de contarle qué pasó en los juegos, como mi vida estuvo en peligro y también la de su padre, no quiero que pase miedo. La vuelvo a mirar mientras se me forma un nudo en la garganta. Reprimo las lágrimas e intento hablar sin que se me escapen los sollozos.

-Es complicado cariño…
-No te preocupes mamá, ya soy mayor para entenderlo.

Inspiro profundamente. No es mayor. Solo tiene once años. Uno menos que la pequeña Rue, que murió con doce. Me escudriña con sus ojos azules, iguales a los de su padre y me frota la mejilla. Después habla con voz cariñosa.

-Ya me lo han explicado en el colegio, sé como eran por como lo han descrito los profesores. Pero quiero saber tu opinión, papá ya me ha hablado de ello.

Me sorprende que Peeta no me haya dicho nada pero en parte me alivia. No quiero saber que le ha dicho a la niña, prefiero no recordar nada de los juegos, pero ahora que me está preguntando debo recordar.

-Los Juegos Del Hambre eran temidos por todos, cariño. Cunado se acercaba la fecha de la cosecha nadie salía de casa, ni siquiera para trabajar. La gente esperaba en casa, disfrutaban de su hogar mientras podían. La plaza se llenaba de personas asustadas, sobre todo los jóvenes, que podían ser elegidos. Nos separaban por edades y esperábamos delante de un escenario en el que había dos urnas una para los chicos y otra para las chicas…
-Eso ya lo sé, lo que quiero que me expliques son tus juegos.
-Mis juegos-suspiro y pauso la voz un poco-pues mis juegos fueron en un bosque al aire libre y cerrado…
-Mamá, háblame con todo detalle, quiero saber como fue tu cosecha, tus pensamientos, tus sensaciones, la gente… lo quiero saber todo.
-Cariño, no son muy buenos recuerdos, no creo que te guste oír todo esto…
-No te preocupes, solo quiero saberlo.
-Está bien-inspiro otra vez y comienzo de nuevo-la mañana de la cosecha…

<<Esa mañana fui a cazar con Gale al bosque. Gale era mi amigo. Nos conocimos en el bosque y comenzamos a ser amigos, desde entonces, cazábamos juntos. Esa mañana Gale y yo bromeamos sobre el Capitolio y los Juegos como siempre. Cazamos y fuimos a vender todo al Quemador, que por entonces era el mercado negro del distrito. Le vendimos fresas a la hija del alcalde, Madge, y después cada uno se fue a casa. Me puse guapa y fui a la plaza junto a Prim y la abuela>>

-¿Prim? ¿La tía Prim?
-Sí cariño-siento que el nudo de mi garganta cada vez es mayor. Recordar a Prim y Madge me hace pensar en el distrito y la gente que murió a causa de las bombas. Entonces me doy cuenta de que la mitad de las personas de las que estoy hablando ya no están a  mi lado. Gale y mi madre se fueron del distrito y Prim y Madge murieron. Si ya de por sí me es difícil hablar solo de cuatro personas, no sé que me pasará cuando tenga que hablar de todos los demás. Las lágrimas empiezan a brotar de mis ojos y mi niña me mira preocupada.

-¿Estás bien? Si quieres podemos hablar otro día…
-No. No te preocupes. ¿Por dónde iba?-miro a la niña que sigue preocupada mientras me seco los ojos-a sí, la plaza.

<<Llegamos allí y nos pusimos cada uno en su sitio. Esperamos mientras el alcalde daba el concurso y después Effie Trinket, la mujer que sacaba los papeles de la urna, se acercó a la urna de las chicas y sacó el nombre de tu tía Prim>>

-¿La tía Prim? ¿Pero no eras tú la que fue a los juegos?
-Espera, ahora te enterarás…

<<Después de eso me presenté voluntaria y subí al escenario, a continuación le llegó el turno a tu padre y sacaron su nombre de la urna. Nos dejaron despedirnos de nuestros familiares y nos subieron en un tren, rumbo al Capitolio donde nos harían entrevistas y nos pasearíamos en carruajes luciéndonos. En el capitolio conocí a Cinna, mi estilista>>

Hice otra pausa para reprimir las lágrimas. Después respiré hondo y saqué fuerzas para seguir.

<<Cinna creó unos excelentes vestidos junto a Portia, la estilista de papá. Nos prendieron fuego y nos pasearon por las calles del Capitolio. Me apodaron la chica en llamas por eso. Después nos entrevistaron y nos hicieron entrenar. Días más tarde tuvimos una sesión de entrenamiento secreta con los vigilantes y nos dieron puntuaciones. Cunado estuvimos entrenados nos lanzaron a la arena. Muchos murieron en la Cornucopia, que es como llaman al lugar donde comienza todo, y después poco a poco fueron falleciendo los chicos y chicas. Me alié con una niña llamada Rue, tenía tan solo doce años y murió>>

Paré otra vez y recordé a Rue, tumbada en la hierba, con la cara ensangrentada y sonriendo a mi canción. Una lágrima silenciosa recorrió mi mejilla y continué.

<<Los demás también fueron muriendo y tu padre y yo quedamos solos. Los vigilantes nos habían dicho que podíamos sobrevivir los dos chicos del mismo distrito si quedábamos juntos hasta el final, pero después cambiaron de idea. Tu padre y yo decidimos no matarnos el uno al otro y cogimos unas bayas venenosas y nos las metimos en la boca. Nos dijeron que podríamos sobrevivir y escupimos las bayas. Y así ganamos los dos>>

-Guau. El Capitolio era muy cruel.
-No sabes cuanto.

Pude ver como los ojos de la niña volvían a fijarse en los míos y movía la boca preparada para preguntar algo, pero antes de que pudiera hacerlo Peeta llegó con el pequeño de la mano. El niño se acercó a mí y se lanzó a mis brazos.

-¿De qué hablabais?
-De los Juegos Del Hambre, papi.

Peeta fijó sus ojos azules, iguales a los de la niña en los míos y miro las lágrimas secas de mi rostro. Bajé la cabeza y le dí un beso en la frente al niño que se había bajado de mis brazos y se había puesto a jugar con la niña.

-A mí también me ha preguntado y le he contado un poco. ¿Qué le has contado tú?
-También un poco pero me he guardado lo peor.

Las lágrimas volvieron a brotar de mis pupilas y bajaron por mis mejillas hasta perderse en la nada. Peeta se acercó a mí y me abrazó. Después con delicadeza posó un suave beso en mis labios.

-Te amo.
-Yo también.

Y juntos miramos a los niños jugar sobre la hierba de la Pradera, sabiendo que ya nada malo podría ocurrir, que estábamos a salvo.

CAZADORA DE SUEÑOS

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Wow me encanta! Esta genial! O*O
Un beso!
Mireia_8

Cazadora de Sueños dijo...

Gracias Mireia_8

nz dijo...

Mireia_8 si lo lees te hecho de menos e mi blog, ya no comentas en cbox desde que se termino el diario de Prim, pero ahora tengo una nueva histoia en el mismo blog, espero que me vistes se te hecha de menos besos http://tragiclovediary.blogspot.com.es/